Fue en 1937 cuando el inglés Richard Edward Latcham le dio un nombre a sus descubrimientos en excavaciones de tumbas; los Diaguitas, que hasta esa fecha estaban circunscritos al sector alto del Valle de Elqui. Latcham, precursor de la arqueología en el país-cuando ésta aún no se especializaba en nuestras tierras- justificó de esta forma su decisión: "Por el efecto de nuestros estudios, se hizo necesario hablar de ellos como entidad. Como sus congéneres por el lado argentino ya se conocían generalmente por el nombre de "Diaguitas", lo consideramos conveniente emplear la misma denominación, con el distintivo de "Diaguitas chilenos", cuando precisaba habalr de la rama occidental. Este término ha llegado a emplearse comúnmente en la actualidad". (Latcham, R., 1937;18). Así, con el espaldarazo de los gobiernos radicales (como la construcción del Museo durante el Plan Serena) el nombre pasó a formar parte del canon en las escuelas chilenas, donde miles estudiamos el mapa de las culturas precolombinas, que por cierto, presentan innumerables errores, propias de una ciencia que comenzaba a dar sus pasos en Chile.

¿Quiénes eran los Diaguitas en la actual Argentina? De partida es un nombre impuesto por los Inkas a una multiplicidad de pueblos (calchaquíes, quilmes, warpes, entre otros) que según los españoles poseían un idioma común

¿Podemos afirmar que a la llegada de los españoles, los habitantes locales se autodenominaban como "Diaguitas"? Los estudios de investigadores tan importantes como Francisco Cornelly, Gonzalo Ampuero, Herman Carvajal Lazo y Gastón Castillo - que no han sido incorporados a los textos escolares - y que han pasado buena parte de sus años revisando las fuentes escritas de la colonia, parecen rediccionar el tema "diaguita", hacia una sociedad indígena más amplia, con cultos, fiestas, tradiciones e idiomas diferentes entre sí, en cada valle desde Atacama al Aconcagua (ver la crónica de Jerónimo de Bibar).

Es evidente que había relación con los pueblos de allende Los Andes, pero no al nivel de asentamientos acá. También la producción de utensilios en alfarería es 500% más en el norte argentino que en nuestra región, lo que implica que la producción artesanal era evidentemente más intensa allá que acá, tanto en diseños como en materiales y colores.

Ahora bien ¿A qué va esta columna? Simple. Veo que se han creado organizaciones sociales de etnia diaguita, que, a través de proyectos financiados con el dinero de todos los chilenos, generan actividades culutrales, que al observarlas, presentan pésimas copias de ceremonias del Altiplano Perú-boliviano, cantos a la Pachamama y, lo más jocoso, vestimentas estilo "apache". En Alto Choapa se ha creado una organización diaguita, denominada Taucán ¡Que es una plabra mapuzungún! Sólo falta Burt Lancaster maquillado moreno, cintillo y pelo negro en  un Wéstern. Hasta Johnie Deep es más creíble como Toro Sentado en la última película del Llanero Solitario. Cosas totalmente ajenas a la realidad. 

Finalmente decir que en 2006, a través de la Ley 20.117 incorporó y reconoció a la etnia Diaguita entre los pueblos originarios de Chile (proyecto presentado por los representantes de Atacama), con la oposición de la mayoría de historiadores, arqueológos, lingüistas e investigadores que han trabajado en el tema.

Hasta ahora, sólo se ha comprobado asentamientos diaguitas argentinos en Huasco Alto y el pueblo de Diaguitas al interior del Elqui. 

Estudios toponímicos llevados a cabo por el profesor Herman Carvajal, académico ULS, muestran un muy bajo porcentaje de palabras de lugares, entre Copiapó y Pichidangui (la mayoría mapuche, quechua y aymara), que no tienen origen ni explicación, y por tanto, no dan para toda una estructura idiomática. Recordemos que, el mentado idioma Kakán que según un sacerdote español hablaban los diaguitas, sólo aparece mencionado en una carta colonial en la actual Argentina.

En Sintesís, los diaguitas no son oriundos de acá. Tal vez se establecieron en pequeñas poblaciones, en un ir y venir con productos y alimentos secos, quizás mezclándose con la población local. Pero no estaban espacial y territorialmente ubicados en todo el denominado Norte Chico, ni proyectaron mayormente su cultura más allá del arte y sus herramientas. 

Esto es un recordatorio, para que no le metan el dedo en el ojo, ya que se está trabajando en el reconocimiento de los llamados "changos" costeros. Que tienen mucho menor argumentación y sustento histórico que los "diaguitas chilenos", otro invento de Latcham. 

No porque uno se crea alemán, yanquee o ruso, va a serlo.

Latcham fue un gran investigador, pero creo- otros también lo hacen- que erró en sus conclusiones nortinas. El peligro que encierra es volver a equivocarnos en la construcción de historia, más allá de los mitos, que pueden derivar a búsquedas estilo Thulé.

 

 

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