• El equipo regional de Sernapesca podrá viajar a un país de América para recibir una capacitación en una agencia de innovación o en servicios afines.
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Funcionarios encargados de fiscalizar el estado de Playa Grande, en Tongoy, descubrieron seis tipos de plásticos diferentes y en total, unas 200 toneladas de residuos en el nivel superficial, esto sin entrar a escarbar la arena. Tras conocer el problema, las empresas de cultivo de ostión propusieron dividir por sectores para encargarse de la limpieza, y posteriormente se sumaron otras instituciones y voluntarios.

La preocupación por la suciedad en Playa Grande de Tongoy motivó a un equipo de funcionarios del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) a buscar opciones para limpiar la zona y además involucrar a las empresas dedicadas al cultivo de ostión en esta tarea.

El proyecto fue escalando a tal punto que instituciones como la Armada, la Municipalidad, organizaciones  ambientalistas y voluntarios se sumaron, lo que permitió que solo en 2018 fueran retiradas 125 toneladas de residuos de la superficie.

Esta metodología de asignar responsables de la limpieza de cada sector ganó de la playa un concurso nacional promovido por el Servicio Civil, de manera que el equipo que lidera esta iniciativa viajará al exterior por una semana para capacitarse con institutos insignes en el área.

Sergio Cortés, encargado del programa de fiscalización para la acuicultura de Sernapesca en la región, contó a El Día detalles de este proyecto que espera se pueda replicar en otras playas.

La historia de la propuesta

En 2016, el equipo de Sernapesca se enfrentó con un gran problema al ver que Playa Grande estaba muy sucia, pero no podían activar los mecanismos establecidos por la propia ley para atribuir responsabilidades a las empresas dedicadas al cultivo de ostión y que se presumía, dejaban los residuos.

Haciendo un estudio de caracterización se descubrieron seis tipos de plásticos diferentes y en total, unas 200 toneladas de residuos en el nivel superficial de la playa, esto sin entrar a escarbar la arena.

“En febrero de 2017 pasó por Coquimbo el oceanógrafo norteamericano Charles Moore, quien descubrió las islas de plástico, -hasta la fecha se detectado nueve en todo el mundo-, y a raíz de nuestro estudio fuimos a conversar con él para compartir resultados. La verdad es que fue una conversación bien dramática, cargada de pesimismo, porque nos dijo que este problema no lo íbamos a resolver nosotros, ni él, ni la ley, ni nada, es un problema que necesita la concurrencia de toda la gente y humanidad y eso nos quedó bien clavado”, comentó Cortés.

Al tener conciencia que con el aparataje institucional no se iba a solucionar la problemática, el equipo fiscalizador decidió recurrir directamente nueve empresas cultivadoras de ostión, pues el reglamento establece que son estas las que deben mantener la limpieza de la playa.

“No teníamos cómo saber cuál era la que estaba tirando la basura, así que hicimos un focus group y les mostramos todos los antecedentes  (…) les preguntamos cómo lo solucionamos y las empresas propusieron dividir la playa por sectores, así que les asignamos responsabilidad a cada una, se firmó un acuerdo y éste se refrendó en sus planes de acción ante contingencias”, explicó.

Aliados de las nuevas tecnologías

Tras concretar el acuerdo, se instaló un sistema tecnológico a través de una plataforma computacional que permitió crear una base de datos geográfica, alimentada por las fotografías y la información del GPS.

“Cada vez que paseábamos por la playa nosotros sacábamos la foto, tomábamos la coordenada, hacíamos un acta y la mandábamos a la empresa, que tenía 10 días para limpiar y allí empezó todo”, dijo Cortés.  

De ahí adelante, el proyecto fue creciendo. Para enero de 2018, además de las empresas, aparecieron voluntarios de colegios, partidos políticos, y otras instituciones como la Armada y la Municipalidad, que se convirtieron en aliados estratégicos.

“Paradójicamente, los últimos en llegar fueron los mismo ambientalistas en diciembre de 2018. Esto cobró tal importancia, que para el año 2018 retiramos 125 toneladas de residuos superficiales. Pasamos de tener una playa de 14 kilómetros sin ningún responsable, a tener el 85% del área con responsables asignados”, sostuvo.

Ganadores de un premio

Este modelo, además de ser aplaudido a nivel regional, logró uno de los primeros lugares en la edición 2018 del concurso Funciona del Servicio Civil. Gracias a esto, el equipo de Sernapesca podrá viajar por una semana a un país de América para recibir una capacitación en una agencia de innovación o en servicios afines.

“Cuando estábamos presentando la iniciativa nos dimos cuenta de cuál había sido la innovación que habíamos introducido y era simple; los servicios públicos generalmente trabajan en sus gabinetes para generar productos que llevan después a la gente y lo hicimos al revés, fuimos a la gente e hicimos que en este caso las empresas dieran la solución y nosotros la implementamos (…) en este sentido, el valor de las instituciones no está en lo que somos capaces de hacer por otros, sino en la capacidad que pueden tener en que esos otros lo hagan por sí mismos”, explicó.

Sobre el país que visitarán, Cortés comenta que están evaluando varias alternativas, sin embargo las que cobran más fuerza sería el Consejo de Investigación Industrial de Canadá, dependiente en la Oficina de Pesca y Acuicultura ubicada en la ciudad de Ottawa, o Panamá, donde desarrollaron una experiencia colaborativa para retirar las redes de pesca que quedan a la deriva en el océano.

Aunque no tienen fecha definida, el viaje se puede hacer entre los meses de junio y diciembre de este año, por lo que el equipo, integrado por Sergio Cortés, Caroline Agulló y Manuel Poblete evaluará las propuestas para decidir. 6101i

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